La actividad pastoral de Isaías Duarte fue bastante efectiva. Su trabajo se destacó por el vertiginoso crecimiento de las diócesis que tuvo a su cargo. No solo aumentó considerablemente el número de parroquias, también hubo un aumento significativo de comunidades religiosas y laicas comprometidas.
A esto se suman una significativa cantidad de obras sociales, comisiones y gestiones orientadas a la dignificación de la vida.
Entre 1985 y 1990, mientras fue el primer obispo de la apenas creada diócesis de Apartadó, con jurisdicción en la región del Urabá, Isaías Duarte tuvo como primer enfoque la atención a las víctimas de la violencia que se vivía en los territorios, por lo cual buscó restablecer el tejido social que dejaba la violencia a partir de la fe de las comunidades como elemento de unidad y resignificación.
Por su parte, entre 1995 y 2002, cuando fungía como arzobispo de Cali, el reto fue atender no solo a las víctimas en sus propios territorios de origen, sino también asistir a la población desplazada proveniente de varias partes del país y enfrentar la violencia urbana que iba en aumento.
En estos roles de liderazgos, monseñor Isaías Duarte Cancino se destacó por tener como baluarte la dignificación humana y la búsqueda de la paz.
Palabras de José Amín Cortés sobre el trabajo pastoral de Isaías Duarte Cancino.
Palabras de José Amín Cortes, 2019.


