Presentación
Monseñor Isaías Duarte Cancino (1939-2002) ha ocupado un lugar relevante, pero muy desconocido, en la historia reciente de Colombia. A su larga trayectoria pastoral, que comenzó con su ordenación sacerdotal en el departamento de Santander en 1963 y culminó como arzobispo de la ciudad de Santiago de Cali (Valle del Cauca), sumó una condición particular: su lucha contra la violencia y la defensa de los derechos humanos. Los contextos en los que tuvo lugar esta acción como hombre de Iglesia sucedieron en lugares particularmente difíciles. Desde sus inicios en el seminario de Pamplona (Santander), mostró claramente su inclinación por los más necesitados y por las comunidades que más sufren por cuenta de las desigualdades, las discriminaciones y todo tipo de violencias.
Así mismo, él creyó firmemente en que la única opción de transformación de esas duras realidades era aproximándose a ellas desde el mensaje del amor y la compasión, siguiendo el legado de Jesús. Monseñor Isaías Duarte Cancino marcó distancia de otras opciones que, por esa misma época y desde el mismo cristianismo (teología de la liberación), postulaban la lucha armada como camino legítimo para impulsar transformaciones políticas y sociales. Durante su estancia en la región de Urabá (Antioquia), donde ejerció como arzobispo de la Diócesis de Apartadó, debió hacer frente a los complejos desafíos de la violencia y el conflicto armado. Allí, en medio de la acción violenta de grupos de guerrilla y paramilitares, estuvo siempre del lado de la gente y de las víctimas.

Además de congraciarse con las comunidades y a través de su vocación religiosa y humana, monseñor Isaías adelantó mediaciones humanitarias tanto con los actores armados, el empresariado asociado a la producción y exportación del banano, así como con la institucionalidad local y regional.
Entre esos agenciamientos de paz se destacan sus apoyos a los procesos de desmovilización de la guerrilla Ejército Popular de Liberación (EPL) y las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU).
Su posterior llegada al Valle del Cauca, cuando fue nombrado por el papa Juan Pablo II como arzobispo de Cali (19 de agosto de 1995), no significó retos menores. Allí acompañó a las víctimas y estuvo al frente de la lucha por la libertad en los casos de los secuestros por parte del ELN en la iglesia La María (mayo de 1999) y del kilómetro 18 (octubre de 2000). Su acción en favor de la paz y la dignidad humana también se expresó en la implementación de programas de apoyo a la población desplazada por la violencia, la promoción y la exigibilidad de los derechos humanos, además de la construcción de proyectos educativos para la población vulnerable o la asistencia alimentaria para los más necesitados.
Desde luego, monseñor Isaías Duarte Cancino tuvo posturas que incomodaron a muchos sectores en la ilegalidad (incluido el narcotráfico) y a menudo fue incomprendido en acciones como las mediaciones humanitarias y de paz que desarrolló con los grupos paramilitares. Asimismo, quienes le conocieron de cerca atestiguan que, como ser humano, él se movía entre certezas e incertidumbres, entre la esperanza y la frustración, entre la alegría y la tristeza, y no pocas veces el enojo. Los estallidos de su temperamento solían ser tan frecuentes como su disposición permanente para aceptar el equívoco, ofrecer disculpas y recomponer el diálogo. Así lo testimonian compañeros suyos, como el actual arzobispo de Cali, monseñor Darío de Jesús Monsalve: «Si se trataba de rectificar sus propias faltas, no importaba la hora, así fuera en la madrugada».
El trabajo que aquí publicamos sobre monseñor Isaías Duarte Cancino corresponde a un acuerdo de cooperación entre el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) y la Fundación Universitaria Católica Lumen Gentium (Unicatólica) suscrito a finales del año 2019. Desde un comienzo, se estableció que el abordaje de la figura de monseñor Isaías Duarte Cancino implicaba destacar dos dimensiones íntimamente vinculadas con su acción pastoral y de gran importancia en el contexto de conflicto y paz que ha marcado nuestro devenir como nación en las últimas décadas. Así, esta iniciativa de memoria histórica tiene como propósito central dar cuenta de los aportes de monseñor Isaías Duarte Cancino en relación con la dignidad humana y las mediaciones de paz a lo largo de su trayectoria de vida, marcando así una diferencia respecto de otros trabajos e investigaciones de corte más biográfico.
Por su parte, el CNMH entiende las Iniciativas de Memoria Histórica (IMH) como ejercicios colectivos y autónomos de la ciudadanía, las víctimas, las organizaciones de víctimas u organizaciones sociales que buscan reconstruir y representar sus memorias alrededor del conflicto armado con un sentido dignificante para la construcción de paz desde los territorios y la no repetición.
Con el apoyo a las IMH, se busca consolidar el papel de la memoria como deber del Estado y derecho de la sociedad, así como patrimonio público, en cuanto se generan garantías y condiciones para que los diversos sectores de la sociedad realicen ejercicios de memoria histórica, reconociendo la pluralidad de relatos e interpretaciones sobre el conflicto armado colombiano.
En este sentido, el apoyo a esta IMH contribuye al cumplimiento de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras cuando señala que: «El deber de memoria del Estado se traduce en propiciar las garantías y condiciones necesarias para que la sociedad, a través de sus diferentes expresiones [...] puedan avanzar en ejercicios de reconstrucción de memoria como aporte a la realización del derecho a la verdad del que son titulares las víctimas y la sociedad en su conjunto (Ley 1448 de 2011, artículo 143).
Para el desarrollo de esta iniciativa se constituyó un equipo conjunto integrado por profesionales de las dos instituciones (CNMH y Unicatólica), quienes se dieron a la tarea inicial de precisar conceptualmente el objetivo del proceso que debía culminar en la elaboración de dos productos: una multimedia y un documental.
El punto de partida fueron los conceptos de dignidad humana y mediaciones de paz, y cómo estos podían ser ubicados, descritos y analizados en la vida, la obra y el legado de monseñor Isaías Duarte Cancino. Al mismo tiempo, se inició un minucioso trabajo de recolección de información que llevó a distintas fuentes —incluido el archivo de la Arquidiócesis de Cali en donde reposan documentos de gran valor histórico— buena parte de ellas aún inéditas.
Especial importancia tuvo el acceso a insumos de información (textos, fotos, audios, videos) que hicieron parte del trabajo de los investigadores José Fernando Ríos y Wilson Martínez, publicado por la Unicatólica bajo el título Necrobiografía de monseñor Isaías Duarte Cancino (Martínez y Ríos, 2019). Con estos insumos se realizó un proceso de organización y sistematización de la información y se avanzó en la recolección de testimonios mediante entrevistas a personas que en distintos momentos estuvieron cerca de monseñor Isaías Duarte Cancino. Posteriormente, se llegó al diseño conceptual de la multimedia y al guion del documental, los cuales surtieron un debido proceso de revisión y aprobación de parte de las dos instituciones.
Finalmente, es importante resaltar que muchas audiencias serán beneficiadas con el acceso a los contenidos de esta iniciativa, aunque particularmente se busca que lleguen a las nuevas generaciones y juventudes interesadas en la defensa de la dignidad humana y los agenciamientos por la paz, así como por el deseo de ser agentes de cambio y transformación pacífica, como lo fue monseñor Isaías Duarte Cancino.
Estamos seguros de que el resultado de este esfuerzo conjunto que aquí se presenta constituye un gran aporte a la construcción de la paz en Colombia y a la aspiración colectiva por la defensa de la vida, la libertad y la dignidad humana.
